La manzana está compuesta por 85% de agua, y la mayor parte de sus azúcares deriva de la fructosa -aunque, en menor cantidad, tiene glucosa y sacarosa-. Además, aporta una escasa cantidad de vitamina C, también posee vitamina E -la cual es un antioxidante-, y dentro de los minerales se destaca el potasio. En cuanto al contenido calórico, cabe resaltar que es bajo: cada 100 gramos aporta únicamente 50 calorías.
Los beneficios de este alimento son variados y muy importantes para el adecuado funcionamiento del organismo. En primer lugar, protege de sufrir un infarto y ante varios tipos de cáncer -como el de pulmón, por ejemplo-. Asimismo, contiene flavonoide que es un antioxidante que evita el envejecimiento de los tejidos, permite un buen estado del sistema inmune y posee propiedades antiinflamatorias y anticancerígenas. En tanto, su contenido de fibra soluble -la pectina- contribuye a la disminución de los niveles elevados de colesterol y regula la glucemia; esto se traduce en que es una fruta segura para las personas diabéticas.
Al mismo tiempo, contribuye con la sensación de saciedad, regula la función digestiva, alivia el estreñimiento crónico, y sirve en los casos de presentar diarrea; para el estreñimiento se sugiere consumirla cruda y con piel, pero en los cuadros de diarrea es necesario ingerirla asada, cocida, al horno, o como puré.
Esta fruta también es beneficiosa para las inflamaciones renales, las enfermedades circulatorias, la anemia, y el ácido úrico. La manzana es rica en fósforo, lo que implica que mejora la memoria y activa las funciones cerebrales. Al ser pobre en sodio y proteínas, se aconseja su inclusión en los planes de adelgazamiento.
SUAT te informa sobre las propiedades de la manzana y te propone su incorporación en la dieta semanal de toda la familia con el fin de obtener excelentes resultados.
Lic. Magela Mallada
Nutricionista de SUAT