Novedades


01.11.2019

Consejos médicos

Cómo afecta la osteoporosis en el adulto mayor

La osteoporosis (OP) es la enfermedad metabólica ósea más frecuente caracterizada por la disminución de la masa y el deterioro de la microarquitectura ósea que tiene como consecuencia un hueso frágil y predispuesto a fracturas -principalmente, de cadera-. La OP y las fracturas osteoporóticas están asociadas con el envejecimiento, y la mayoría de éstas ocurren en personas de ambos sexos de 65 años en adelante.

Con el transcurso del tiempo, las células óseas se van infiltrando de adipocitos -es decir, grasa- afectando a la matriz ósea. Además, la osteoporosis senil también se relaciona con el déficit de vitamina D y al aumento de la hormona paratiroidea que ocurre con el envejecimiento.

La OP es una enfermedad metabólica ósea crónica y progresiva que afecta prácticamente a todo el esqueleto; sin embargo, hay que tener presente que es prevenible, tratable y que se correlaciona de manera directa en este grupo etario con las caídas y fracturas.

Exámenes paraclínicos

Por lo general, esta afección es asintomática y se descubre eventualmente en radiografías tomadas con otra finalidad. La radiografía simple no es el mejor método diagnóstico, ya que la osteopenia radiológica es visible únicamente después de una pérdida de masa ósea de alrededor del 30 %. En personas con síntomas de dolor lumbar, la radiografía de columna vertebral muestra con frecuencia la presencia de fracturas sintomáticas y asintomáticas. Éstas pueden ir acompañadas por signos de compresión radiológica, tales como dolor y limitación funcional; además del dolor de espalda, otras manifestaciones suelen ser la deformidad y la pérdida de estatura.

La osteoporosis senil afecta a todo el hueso, pero fundamentalmente al hueso cortical. Es debido a esto que las fracturas vertebrales y la de cadera suelen ser las más comunes.

Por otro lado, la densitometría ósea (DMO) es considerada como el patrón de oro para el diagnóstico de OP. Se les realiza a las personas a las cuales se les puede aplicar el tratamiento y hacerles un seguimiento. De todas formas, hay que efectuar una valoración integral del adulto mayor para determinar la relación costo-beneficio de este estudio.

En tanto, se pueden llevar a cabo análisis para valorar el nivel de calcio, vitamina D y hormona paratiroidea en sangre.

Prevención y tratamiento

Es imprescindible controlar los factores de riesgo, lo que incluye una reducción del consumo de alcohol y tabaco al igual que la realización de una apropiada actividad física.

  • Prevención de caídas: sumamente necesario debido a que un anciano tratado por OP pero sin una intervención para la prevención de caídas, presentará una incidencia similar de fracturas que las personas no tratadas por la enfermedad.
  • Calcio y vitamina D: son coadyuvantes esenciales en cualquier régimen terapéutico de esta enfermedad. El déficit de vitamina D es de elevada frecuencia en este grupo etario, por lo que se tiene que recurrir a suplementos orales. Con respecto al calcio, estos suplementos mediante vía oral suelen presentar dificultad para su deglución; por lo tanto, se recomienda consumirlo a través de la dieta y eventualmente adicionarlo como suplemento.
  • Ejercicio: se sugiere la realización de ejercicio al menos dos veces por semana, con una duración de 30 minutos cada sesión, por un lapso mínimo de seis meses. Con esto se logrará incrementar la masa ósea y, por ende, prevenir caídas en los ancianos ambulatorios.

En materia de tratamiento, existen varios fármacos con diferentes modos de acción para la osteoporosis, aunque algunos de estos precisan de exámenes previos con el fin de evaluar la función renal de la persona.

Está demostrado que el número de tratamientos que se necesitan para prevenir una fractura es mucho menor en octogenarios que en los más jóvenes; es decir, la edad no es una contraindicación para iniciar el tratamiento y que, por el contrario, las personas de edad avanzada se benefician más con esta terapia. Sin embargo, la continuidad dependerá del estado funcional y ciertos aspectos como la calidad de vida y la relación costo-beneficio. En este sentido, cada decisión terapéutica será individualizada a partir de una Valoración Geriátrica Integral (VGI).

Una vez iniciado el tratamiento se recomienda que continúe en la medida que se mantenga un alto riesgo de sufrir una fractura. De todas maneras, no se aconseja prolongar el tratamiento por más de cinco años.

La mayoría de los tratamientos de la OP son eficaces en la prevención de una primera fractura y algunos han demostrado su eficacia en una segunda fractura.

Dr. Oscar López
Médico de SUAT

En SUAT contamos con una amplia variedad de especialistas que podrán asesorarte
considerando tus necesidades personales. Más información ingresando aquí

Carné de Salud

Carné de Salud Básico

Más información