SUAT - Fiebre Chikungunya. Parte 2

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30.01.2016

Consejos médicos

Fiebre Chikungunya. Parte 2

En una edición anterior se hizo referencia a los conceptos básicos, transmisión y presentaciones clínica y paraclínica de la fiebre Chikungunya (CHIK). En esta segunda entrega, SUAT te indica cuáles son los factores de riesgo, la enfermedad subaguda y crónica, el tratamiento y las medidas de prevención.

En primer lugar, hay que tener presente que los neonatos y ancianos son los grupos que tienden a desarrollar formas más graves de esta enfermedad. Por otro lado, la mayoría de las infecciones por el CHIK V no suele transmitirse al feto durante el embarazo; sin embargo, el riesgo más alto se produce en el momento del parto. Los niños nacen asintomáticos y, luego, desarrollan fiebre, dolor y erupción en la piel, además de elevado riesgo de síntomas neurológicos y cardíacos con secuelas que pueden resultar en algún tipo de discapacidad. Al mismo tiempo, se aclara que no existe ninguna evidencia de que el virus se transmita a través de la leche materna. En el caso de los adultos mayores, tienden a desarrollar enfermedad atípica y grave que puede llegar incluso hasta la muerte.

Un factor esencial es que su distinción con el dengue suele ser compleja y, en ocasiones, hasta puede suceder concomitantemente. Por lo general, la CHIK presenta un inicio más agudo, la duración de la fiebre es menor y pocas veces se observa shock o hemorragia cerebral en comparación con el dengue.

Enfermedad subaguda y crónica

Luego de los primeros 10 días, la mayoría de los pacientes sentirá una mejoría en su estado general. Sin embargo, pueden reaparecer los síntomas y algunas personas llegan a presentar síntomas reumáticos -sobre todo en muñecas y tobillos-, los cuales son más comunes después de dos o tres meses de iniciada la enfermedad. Además de los síntomas físicos, gran parte de los individuos afectados sufre síntomas depresivos -fatiga y debilidad-. La enfermedad crónica se caracteriza por la persistencia de síntomas en el correr de más de tres meses; el que suele permanecer es la artritis en las mismas articulaciones afectadas durante la etapa aguda. Los factores de riesgo ante la persistencia de los síntomas son: la enfermedad aguda severa, la edad superior a 65 años y los trastornos articulares preexistentes.

Pruebas de laboratorio

Con el fin de realizar el diagnóstico se utilizan las siguientes pruebas: aislamiento viral y reacción en cadena de polimerasa con transcriptasa reversa (RT-PCR). El primero se puede hacer a partir de los mosquitos recogidos en campo o muestras de suero de la fase aguda -menos de ocho días-, mientras que para la técnica RT-PCR se utiliza suero obtenido de sangre total. Las pruebas serológicas demuestran la presencia de anticuerpos IgM específicos para CHIK V o un aumento de cuatro veces de los títulos de anticuerpos entre la fase aguda y la fase de convalecencia. También hay otras posibilidades para la detección del virus que se dan en función de la forma de presentación; si se registra una meningoencefalitis, entonces se obtienen muestras del líquido cefaloraquídeo, pero en el caso de una artritis con derrame se conseguirán muestras del líquido sinovial.

Tratamiento

En la actualidad no existe un tratamiento farmacológico antiviral específico para la CHIK, pero sí se pueden tratar los síntomas una vez que se han excluido otras enfermedades más graves -como malaria, dengue o infecciones bacterianas-. El tratamiento de la enfermedad aguda es sintomático y de soporte, lo que incluye reposo y uso de antiinflamatorios no esteroideos, y se recomienda ingerir abundante líquido.

El tratamiento de la enfermedad subaguda y crónica consiste en el empleo de antiinflamatorios no esteroideos en forma prolongada; en el caso de obtener escasa respuesta, se utilizan corticoesteroides a corto plazo por vía oral o intraarticular, así como también la inclusión de un programa de fisioterapia.

Prevención

Para evitar la infección de otras personas -ya sea en la vivienda, la comunidad o en el centro de salud- el individuo con CHIK aguda no puede ser picado por los mosquitos durante la fase virémica, lo cual suele ocurrir en la primera semana de la enfermedad. Como los mosquitos pican mientras hay luz natural o artificial, entonces se sugiere la protección con mosquiteros tratados con insecticidas, así como el uso de repelentes y ropa que proteja al cuerpo.

Actualmente no hay un tratamiento específico ni una vacuna disponible para prevenir la infección por CHIK V. Por consiguiente, el único medio efectivo para su prevención consiste en proteger a los individuos contra las picaduras de los mosquitos. SUAT te invita a que tomes conciencia sobre esta problemática y que pongas en prácticas los consejos recién compartidos.

Dr. Óscar López

Médico de SUAT

Más información:

http://www.suat.com.uy/consejo-medico/246-fiebre-chikungunya-parte-1/

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