SUAT - Hipertensión arterial y alimentación

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14.03.2018

Consejos médicos

Hipertensión arterial y alimentación

Se trata de una enfermedad crónica caracterizada por un aumento continuo de las cifras de presión sanguínea en las arterias. Según consensos internacionales, una presión sistólica sostenida por encima de 139 mmHg y una diastólica sostenida mayor que 89 mmHg se encuentran vinculadas con un aumento del riesgo de aterosclerosis.La hipertensión arterial (HTA) es considerada como uno de los problemas más significativos de salud pública, especialmente en los países desarrollados. Consiste en una afección asintomática y fácil de detectar -mediante la toma de presión- pero si no se descubre y trata a tiempo se presentará como una complicación grave. Al mismo tiempo, se debe considerar que la hipertensión crónica es el factor de riesgo modificable más importante en cuanto al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales.

Prevalencia

Los hombres tienen mayor predisposición que las mujeres de desarrollar HTA. Sin embargo, esta situación se modifica cuando las mujeres llegan a la menopausia porque hasta ese momento poseen hormonas protectoras que desaparecen en el climaterio; por lo tanto, en esta etapa de la vida la frecuencia se equipara a la de los hombres.

Alimentación

Aproximadamente un tercio de las personas que padecen esta enfermedad se da por el consumo de sal, ya que al aumentar su ingesta también se eleva la presión osmótica al generar retención de agua y, por consiguiente, aumentando la presión sanguínea.

Las personas afectadas por esta patología tienen que mantener una alimentación balanceada e implementar una dieta hiposódica o baja en sodio. En este punto, es necesario considerar que es de suma importancia no consumir sal agregada y realizar una adecuada selección de alimentos bajos en sodio.

En vez de emplear sal, se puede realzar el sabor natural de los alimentos agregando diferentes condimentos y aplicando distintas estrategias a la hora de prepararlos. Para esto, se pueden implementar algunos consejos útiles:

  • Utilizar variados condimentos, hierbas y especias. De esta manera, se realzará el sabor de las preparaciones sin necesidad de añadir sal. Algunas especias sugeridas: azafrán, canela, comino, jengibre, nuez moscada, pimienta y pimentón. Las hierbas aromáticas recomendadas son: albahaca, laurel, orégano, perejil, romero y tomillo. Y también se puede recurrir a ciertos vegetales: ajo, apio, cebolla, ciboulette, morrón, pimiento y puerro, entre otros.
  • Emplear poca cantidad de agua en la cocción y, para eso, lo esencial es tapar el recipiente durante la cocción; de esta forma, se evita la volatilización de los ácidos aromáticos y la pérdida total de los sabores.
  • Mezclar las verduras y las carnes con alimentos dulces para obtener una combinación agridulce. Esto se puede hacer de la siguiente manera: carne con puré de manzana o rodajas de ananá, manzana verde rallada y zanahoria para acompañar filetes de pescado con limón o combinar repollo crudo picado con manzana rallada.
  • Dar preferencia a los métodos de cocción secos -como horno, grill y parrilla- con el fin de formar costra de tostación y realzar el sabor de los alimentos.
  • Preparar variadas salsas como acompañamiento: de zanahoria, remolacha, menta, pesto o vinagreta.
  • Por otra parte, también hay alimentos que deben evitarse al contener elevadas cantidades de sodio:

  • Fiambres y embutidos.
  • Alimentos enlatados y conservas.
  • Caldos y sopas en cubitos, en polvo o envasadas.
  • Salsas elaboradas en cajas o enlatadas.
  • Productos de panadería -bizcochos, pan, galletas, grisines con sal y galletas de arroz con sal-.
  • Productos para copetín -aceitunas y pickles-.
  • Variados: pop salado, mariscos, manteca, margarina, extractos de carne, sal de ajo, sal de apio, sal de cebolla, mostaza, salsa de soya y kétchup.
  • Es primordial tener presente que existe una serie de compuestos -que contienen sodio- que son añadidos a los productos por parte de la industria alimentaria y algunos de esos aparecen a continuación: glutamato monosódico, benzoato de sodio, bicarbonato de sodio, citrato de sodio, ciclamatos y sacarina sódica, y fosfato disódico.

    Por otro lado, los alimentos que se pueden seleccionar por su bajo contenido de sodio son los siguientes:

  • Frutas y vegetales frescos.
  • Harinas, avena y arroz.
  • Pastas simples -frescas o secas- o rellenas sin sal.
  • Pop sin sal, tapioca, sémola y leguminosas en forma natural: porotos, garbanzos y lentejas.
  • Pan blanco o integral con agregado de fibra sin sal. También se pueden consumir galletas, galletitas y grisines sin sal o galletas de arroz sin sal.
  • Carne de vaca, ternera, cordero o ave, pescados frescos y calamares.
  • Quesos sin sal.
  • Manteca sin sal.
  • Aceites, condimentos, hierbas, té negro, café, mate, tizanas y agua mineral -aunque se deben leer las etiquetas en forma previa-.
  • Lic. Magela Mallada

    Nutricionista de SUAT

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