SUAT - Día mundial de la hepatitis 2020

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28.07.2020

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Día mundial de la hepatitis 2020

El 28 de julio es el Día mundial de la hepatitis y la fecha elegida corresponde al nacimiento del Dr. Baruch Samuel Blumberg -el descubridor del virus de la hepatitis B-. La campaña de este año se realiza mediante el tema “Por un futuro sin hepatitis” y refiere a la prevención de la hepatitis B en las madres y los recién nacidos.

Las hepatitis víricas son un problema de salud pública mundial, comparable a otras enfermedades transmisibles importantes -como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), la tuberculosis y el paludismo-.

La hepatitis es una inflamación del hígado; la afección puede remitir espontáneamente o evolucionar hacia una fibrosis -cicatrización-, una cirrosis o un cáncer de hígado. Los virus son la causa más habitual de las hepatitis, pero también se pueden deber a otras infecciones, sustancias tóxicas -alcohol, fármacos, sustancias de depósito- o enfermedades autoinmunes. Cabe agregar que la hepatitis viral puede ser causada por uno de los cinco virus de la hepatitis: A, B, C, D, o E.

La hepatitis A y la E son ocasionadas, generalmente, por la ingestión de agua o alimentos contaminados. En cambio, las B, C y D se producen por el contacto con humores corporales infectados; se presentan como formas comunes de transmisión la transfusión de sangre o productos sanguíneos contaminados, los procedimientos médicos invasores en que se usa equipo contaminado y, en el caso de la hepatitis B, la transmisión de la madre al hijo en el parto o de un miembro de la familia al niño, así como el contacto sexual.

El virus de la hepatitis A (VHA) está presente en las heces de las personas infectadas y casi siempre se transmite por el consumo de agua o alimentos contaminados; se puede propagar también por ciertas prácticas sexuales. En muchos casos la infección es leve y la mayoría de las personas se recupera por completo y adquiere inmunidad. Sin embargo, las infecciones por el VHA también pueden ser graves y potencialmente mortales.

En cuanto a los datos epidemiológicos, cerca de 325 millones de personas padecen una infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) o C (VHC). Y son 11 los países que concentran casi el 50 % de la carga mundial de hepatitis crónicas: Brasil, China, Egipto, India, Indonesia, Mongolia, Myanmar, Nigeria, Pakistán, Uganda, Vietnam. Además, 17 países tienen una alta prevalencia de la enfermedad y, junto con los anteriores, soportan el 70 % de la carga mundial: Camboya, Camerún, Colombia, Etiopía, Filipinas, Georgia, Kirguistán, Marruecos, Nepal, Perú, Sierra Leona, Sudáfrica, Tailandia, Tanzania, Ucrania, Uzbekistán, Zimbabue.

Las metas de alcance global para 2030 son las siguientes: el 90 % de las personas con infecciones por el VHB y el VHC se habrán sometido a pruebas de detección y el 80 % de los pacientes con las condiciones adecuadas habrán recibido tratamiento.

Siguen registrándose nuevas infecciones de hepatitis y sobre todo de hepatitis C -en 2015 eran 1,75 millones de nuevas infecciones- esto se debe principalmente al consumo de drogas inyectables y a la administración de inyecciones poco seguras en los entornos sanitarios de determinados países.

En tanto, el número de menores de cinco años con infección crónica por el VHB se redujo al 1,3 % en 2015, frente al 4,7 % anterior a la introducción de las vacunas.

Medidas preventivas y terapéuticas

Poner fin a la importante amenaza para la salud pública que suponen las epidemias de hepatitis es factible con las herramientas y métodos disponibles en la actualidad, los cuales están en fase de desarrollo. Existen oportunidades para mejorar y ampliar la respuesta a través de inversiones en cinco ámbitos básicos de intervención:

  • Vacunas: hay vacunas eficaces para prevenir las infecciones por el virus de las hepatitis A, B y E; diversos países ya están aplicando programas de vacunación infantil contra el virus de la hepatitis B en gran escala y a bajo costo.
  • Prevención de la transmisión del virus de la hepatitis B de madre a hijo: la administración oportuna de una dosis neonatal de la vacuna contra el virus de la hepatitis B es una intervención clave para prevenir la transmisión maternoinfantil durante el parto.
  • Seguridad de las inyecciones, la sangre y los procedimientos quirúrgicos: se puede frenar la transmisión del virus de la hepatitis B y del virus de la hepatitis C en entornos de atención de salud mediante la aplicación estricta de precauciones universales en todas las intervenciones médicas invasivas, la promoción de medidas de seguridad de las inyecciones y la garantía de un suministro de productos sanguíneos en forma segura.
  • Servicios de reducción de daños para los consumidores de drogas inyectables: al asegurar el acceso a dispositivos de inyección estériles y brindar un tratamiento eficaz contra la drogodependencia es posible evitar y controlar las epidemias de las hepatitis víricas B y C entre los consumidores de drogas inyectables; esta acción sería parte de un conjunto integral de intervenciones para la prevención, el tratamiento y la atención del VIH, las hepatitis víricas y otras infecciones transmitidas por la sangre entre los consumidores de drogas inyectables.
  • Tratamiento: con los nuevos medicamentos y regímenes terapéuticos orales y bien tolerados para las personas que padecen infección crónica por el virus de la hepatitis C se pueden lograr tasas de curación superiores al 90 %. También existe tratamiento eficaz para las personas que padecen infección crónica por el virus de la hepatitis B, aunque para la mayoría el tratamiento debe ser de por vida.

Dr. Oscar López
Médico de SUAT

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