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22.07.2020

Actualidad

Conocé sobre el envejecimiento normal del cerebro en su Día mundial 2020

Cada 22 de julio se celebra el Día mundial del cerebro, fecha establecida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Federación Mundial de Neurología. Con motivo de esta conmemoración, SUAT Emergencia Médica comparte información referida sobre el envejecimiento normal de este órgano.

Si se analiza en forma general al envejecimiento humano, se lo puede considerar como el resultado del progresivo efecto del paso del tiempo sobre los diferentes componentes moleculares y tisulares de los distintos sistemas del organismo.

Cambios estructurales

En el cerebro se producen modificaciones en la estructura, tanto a nivel macroscópico como microscópico. En cuanto a lo macroscópico, existe una disminución global del volumen cerebral con pérdida de sustancia blanca y gris, principalmente se da en la corteza frontal y temporal (hipocampo) -ésta última se encuentra implicada en el proceso de aprendizaje y memoria-. En tanto, el nivel microscópico estaría representado por los efectos sobre sus constituyentes específicos:

  • Neuronas: eje del funcionamiento cerebral.
  • Células gliales: defienden de agresiones.
  • La oligodendroglía: crea vainas de mielina.
  • Los astrocitos: ayudan al mantenimiento del microambiente cerebral.
  • Vasos sanguíneos: con el envejecimiento se vuelven más rígidos y reducen su calibre con la consiguiente disminución del aporte de oxígeno y los nutrientes al cerebro.
  • Componentes extracelulares que regulan el transporte de moléculas.

Las neuronas que se ven afectadas mayoritariamente son las de axón largo. Se puede mencionar como una típica característica del envejecimiento neuronal al acumulo de proteínas defectuosas del citoplasma y del espacio extraneuronal.

Uno de los lugares más afectados por el envejecimiento son las sinapsis neuronales -sitios de intercambio de información entre las células-, las cuales se reducen en número dificultando así el procesamiento cerebral y, además, esta pérdida no es homogénea sobre toda la neurona.

Los neurotransmisores generados por las neuronas son moléculas que estimulan o inhiben la función neuronal; con el envejecimiento resulta disminuida su síntesis por lo que la transmisión de la información no se hace correctamente. En consecuencia, los neurotransmisores del sistema nervioso central (SNC) están reducidos y repercuten en diferentes aspectos funcionales:

  • La acción de las enzimas que intervienen en la producción de dopamina es menor.
  • La norepinefrina en el SNC participa en la regulación del humor, el despertar y la memoria.
  • La serotonina es un importante regulador de varios aspectos, tales como: sueño, apetito, humor y memoria.
  • La acetilcolina es uno de los neurotransmisores más abundantes en el SNC: existe una tendencia a su disminución y esto puede explicar algunos trastornos de la memoria.

Repercusiones funcionales

Una de las particularidades más destacadas asociadas al proceso de envejecimiento cerebral es la relación recíproca entre el envejecimiento morfológico que se observa en el cerebro y el cognitivo que puede derivarse de las manifestaciones funcionales asociadas a este proceso.

El envejecimiento se asocia con una declinación global de todas las funciones cognitivas del cerebro, aunque no afecta de igual manera a todas las personas. Estas diferencias resultan en parte de la interacción de la edad con los factores genéticos del propio individuo y de los elementos ambientales -estos últimos pueden tener un impacto positivo o negativo en el proceso de envejecimiento-.

El estrés es uno de los componentes de riesgo más estudiados e incide de manera negativa, se constituye como uno de los factores más tóxicos que actúa sobre la funcionalidad neuronal. En contrapartida, la actividad física, la dieta balanceada, las actividades que demandan un rendimiento cognitivo, y el control de los factores de riesgo vascular -hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo y dislipemia- son hábitos considerados como protectores.

Cabe agregar que las funciones cognitivas, la memoria, el lenguaje, la atención, y la actividad motora involucionan con el transcurso del tiempo, por lo que no se puede comparar el rendimiento de una persona de 30 años con el de una de 80. Si bien no es sencillo diferenciar entre envejecimiento habitual y exitoso, el primero sería aquél en el cual la acumulación de enfermedades y fármacos en el tiempo transcurrido ha afectado de alguna manera el sistema nervioso, mientras que el exitoso estaría representado por un pequeño grupo de personas sin lesión neurológica alguna.

Es usual la disminución en la velocidad de procesamiento de la información, así como en la eficiencia de la memoria de trabajo y la dificultad en las tareas que implican atención. Asimismo, se ven afectas las funciones motoras: este sistema se altera y los movimientos tienden a ser más lentos convirtiéndose en una de las características del envejecimiento normal. La marcha es una de las repercusiones más evidentes constituyéndose en uno de los principales problemas del envejecimiento: las caídas.

En tanto, las lesiones vasculares cerebrales son muy habituales en los ancianos y pueden ser un elemento de riesgo para la instalación de un deterioro cognitivo y demencia. Además, otro aspecto de impacto cerebral son los trastornos del sueño: con el envejecimiento se desarrollan cambios relacionados con la dificultad para iniciar el sueño, mayor cantidad de horas de sueño diurno (siestas), y la fragmentación. Igualmente, si se cuantifica la cantidad de horas en el día que un anciano duerme será aproximadamente la misma que la de una persona joven.

Dr. Oscar López
Médico de SUAT

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