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14.01.2020

Consejos médicos

¿Cómo actúa la regulación de la temperatura en el adulto mayor?

Las alteraciones de la temperatura en este grupo etario se relacionan con los cambios del envejecimiento en cuanto a los mecanismos corporales encargados de mantener la homeostasis, los cuales conllevan una disminución de la capacidad de adaptación a las temperaturas ambientales extremas. En estos casos está demostrado que se incrementa la morbilidad y la mortalidad en los adultos mayores (AM).

Con respecto a la adaptación a las jornadas frías, la capacidad de percepción de la temperatura ambiente tras la exposición al frío disminuye con la edad. La vasoconstricción -que permite la reducción de la pérdida de calor- es menos eficiente en los AM. Además, los escalofríos que producen calor y que junto con la vasoconstricción son los principales elementos para el mantenimiento de la temperatura corporal durante la exposición al frío, también son menos eficientes. En este sentido, a la atrofia muscular o la sarcopenia se le atribuye la menor capacidad para generar calor a partir de la actividad muscular. Al mismo tiempo, cabe tener presente que la mayor prevalencia de enfermedades y fármacos contribuye a la hipotermia en este grupo etario.

En los días de temperaturas elevadas más del 50 % de la pérdida de calor sucede mediante la radiación y ésta se encuentra disminuida en los adultos mayores al presentar una menor capacidad para incrementar el flujo de sangre periférica, además de contar con una prevalencia más alta de enfermedades cardiovasculares. La alteración de la percepción de calor y un umbral de temperatura más alto para iniciar la transpiración hacen que la sudoración se inicie más tarde o que pueda estar disminuida y se tarde más tiempo en regular la temperatura.

Golpe de calor

Se lo debe tener muy presente al tratarse de una de las causas más importantes de hipertermia ocasionada por fallo en la termorregulación. Se define como temperatura corporal central por encima de los 40 °C asociada a la disfunción del sistema nervioso central en el contexto de una carga de calor ambiental que no puede ser disipada.

Las manifestaciones clínicas incluyen el enrojecimiento de la piel, el aumento de la frecuencia respiratoria, la disfunción neurológica, la confusión y las convulsiones.

El tratamiento se basa en medidas de soporte y enfriamiento de la persona afectada, así como en el manejo de las complicaciones. Para el enfriamiento se utilizan métodos de evaporación, y esto se vincula con una baja de la morbimortalidad; este método consiste en rociar con agua tibia a la persona -debe estar desnuda- mientras se le dirige el aire de ventiladores sobre la piel húmeda. Por otro lado, sumergirla en agua helada también es eficaz, al igual que aplicarle hielo en axilas, ingles y cuello, aunque es un procedimiento menos tolerado en este grupo etario. Es importante aclarar que no se requiere de tratamiento farmacológico.

Dr. Oscar López
Médico de SUAT

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